Crónica de la Semana Negra 2012 (2)


Miércoles 11 de julio

CUANDO LOS SUEÑOS SE HACEN REALIDAD

La Semana Negra es para muchos un lugar maravilloso en el que pueden ocurrir cosas como que te encuentras con tu autor favorito por las avenidas de la feria y te termines tomando una caña con él mientras te firma su libro. Pero para mí, este año, la Semana Negra ha sido el escenario de la realización de un sueño.


Ana Mª Matute. Fotografía de Laura Muñoz Hermida

Si hay una escritora en lengua española que admire y que me haya inspirado para convertirme yo misma en escritora, esa es sin duda Ana María Matute. Cuando me enteré de que iba a venir a la Semana Negra este año, me puse a dar saltos de alegría, metí mi ejemplar de “Olvidado rey Gudú” en la maleta y crucé los dedos para intentar encontrar un huequecito en el que me lo pudiese firmar, consciente de que al ser tan mayor igual no iba a firmar libros a nadie por puro cansancio. Qué equivocada estaba y qué pronto iba a averiguar que si algo caracteriza a Ana Mª es su vitalidad.

El miércoles me levanté temprano, metí el libro en mi bolso y me fui tan contenta al hotel para asistir a la rueda de prensa que ella había exigido tener como el resto de autores y que no se había preparado en un principio para no cansarla. Eso debería habernos dado una idea de cómo iba a desarrollarse el resto del día. ¡La Matute puede con todo!

Conseguí un asiento en primera fila en la rueda de prensa y me dispuse a disfrutar de cada palabra que saliese de su boca. Ana Mª, “la sabia”, como nos referimos a ella algunos amigos, una parte de la historia de la literatura, a la que estudiamos y leemos desde pequeños, estaba ahí delante de mí. Y me miraba de reojo. Ummm, ¿por qué lo haría? Pronto lo sabréis.


Elena Martínez. Fotografía de Laura Muñoz Hermida

Laura Muñoz Hermida, que tiene buen ojo para las fotos, supo captar mi cara de adoración absoluta mientras con mi cámara (que se quedó sin batería) grababa la rueda de prensa en un vídeo. Por desgracia, Ana Mª habla tan bajito que no se oye casi nada de lo que grabé, por lo que no os lo puedo transcribir aquí.

Empezó contándonos lo feliz que se sintió cuando ganó el premio Cervantes, nos habló de sus libros, y entonces empezó a hablar sobre literatura infantil y juvenil. Olé por ella. Nos dijo que se sintió horrorizada cuando se enteró de que en un instituto habían puesto su libro “Luciérnagas” como lectura obligatoria. Ella no quiere que se obligue a los jóvenes ya no solo a leer sus libros, sino ninguno. La lectura debe ser orientada, pero no forzada. Se les puede sugerir varios títulos y que elijan, pero nunca imponerles uno a la fuerza porque entonces la lectura no es por gusto, sino por obligación y eso hará que dejen los libros de lado muy pronto.

Cuando nos contó que estaba pensando ya en una nueva novela, le pregunté si sería para adultos o juvenil, me contestó que para adultos, que los infantiles y juveniles ya los escribió en su día y ahora prefiere escribir para adultos. Nos quedan obras infantiles como “Paulina” o “El polizón del Ulises” para introducir a nuestros pequeños en la obra de esta autora, lecturas que recomiendo y que recuerdo con cariño desde mi infancia.


Ana Mª Matute y Elena Martínez. Fotografía de Laura Muñoz Hermida

En esta foto, podéis ver como firma mi ejemplar de “Olvidado Rey Gudú”. De este libro nos contó que siempre fue su favorito, que lo escribió durante años (luego me enteré de que se lo leía a sus sobrinas y ellas no querían que lo publicase porque era su historia).


Ana Mª Matute y Elena Martínez. Fotografía de Laura Muñoz Hermida

Laura captó en ese momento mi cara de ¿me pongo a llorar o a reír? ¡Está hablando conmigo!… ¡y dice que me parezco a su sobrina Celia! Jajaja, por eso me miraba tanto mientras hablaba. Resulta que la hija de Sapo, la sobrina que la acompañaba en este viaje, es casi casi un calco de mí, y yo le recordaba muchísimo a ella. Quizá fue gracias a eso que mi día iba a cambiar de una forma inesperada…

Posando las dos juntas, y sí, Ana Mª tiene un gin-tonic en la mano, si la reina madre se conserva así, ¿quiénes somos nosotros para decirle nada a nuestra autora más maravillosa? ¡que se conserve por muchos años y nos siga regalando con sus obras!

Cuando terminó la rueda de prensa, Ana Mª fue a la cafetería del Don Manuel, donde firmó ejemplares de algunos de sus libros (¡me llevé otro firmado!).

Y ahora viene uno de los momentazos del día. Lorena Nosti, la responsable de prensa de la Semana Negra, sabía que yo adoraba a Ana Mª y que, además, el grupo con el que yo solía ir a comer se había marchado ya del hotel, así que me propuso comer con ella. Yo acepté… y casi me da un yuyu cuando veo que vamos a la mesa en la que están Ana Mª y Sapo esperando para comer. O.o

¿Puede haber felicidad más absoluta? Pues, aunque parezca imposible, sí, la hay, ¡pero os lo contaré más adelante!


Sapo, Lorena Nosti, Ana Mª Matute y yo.

Me encanta esta foto que nos hicieron, no recuerdo qué le estaba contando en ese momento, creo que algo sobre literatura juvenil en referencia a lo que ella había contado durante la rueda de prensa.

Le expliqué los eventos que yo organizo en Madrid y Valencia (Tiramisú Entre Libros) y le gustó mucho la idea, le encantan los eventos distintos, por eso se lo pasó tan bien en la Semana Negra, le gustó mucho el concepto de este evento literario.

Una cosa que le hizo mucha gracia fue el nombre del vino que pusieron en la mesa, no pudo evitar reírse al pensar lo apropiado que era que pusiesen ese vino en un hotel lleno de escritores, ¿por qué será?… Desde luego, Ana Mª es divertida a más no poder. Conserva una lucidez asombrosa para su edad, y estar junto a ella mientras la escuchamos contar anécdotas sobre sus viajes, sobre escritores, o algo como el nombre del vino hace que la sonrisa no se despegue de los que la escuchamos en todo el día.

En esta foto, Ana Mª está con mi copia de “Olvidado rey Gudú”, leyendo el final en voz alta, porque ya no se acordaba de qué había escrito y quería refrescarse la memoria. Esa lectura, otro de los tesoros que guardaré en mi memoria para siempre, su voz pausada, su mirada serena al levantar la mirada del libro y decir “Me sigo emocionando tanto ahora al leerlo como cuando lo escribí, es tan triste…”

Durante la comida, mientras hablábamos, hubo un momento en el que ella me interrumpió y me dijo: “Tú eres escritora”. Yo le contesté diciendo que bueno, escribía pero aún no había publicado nada, a lo que ella me contestó. “No, tú ERES escritora, lo sé, no me equivoco nunca, tienes algo especial. Publicarás”. En ese momento pensé que ya podía morir feliz, que mi hada favorita de la literatura me había dicho algo que nunca iba a olvidar. Aunque luego no se cumpla su vaticinio, para mí sus palabras significan muchísimo, es algo único que la persona que más admiras te diga algo así.

Después de comer nos dirigimos al recinto de la Semana Negra, donde José Manuel Fajardo charló con la autora sobre su obra, recordando momentos vividos con ella, ya que comparten amistad que dura ya muchos años. Hubo momentos graciosos en los que ella se peleaba con el micrófono porque como no oye bien, habla bajito y tenía que acercarse el micrófono muchísimo para que el público pudiese escucharla.

Conocer a José Manuel Fajardo gracias a Ana María Matute fue otra de las cosas buenas de la Semana Negra, yo tengo en casa su libro “El converso”, y fue toda una sorpresa darme cuenta de que era él el autor. Un hombre encantador y un placer poder compartir tiempo con él estos días.

En un principio, Ana Mª no iba a firmar libros, pero ella dijo que sí quería hacerlo, y que serían todos los que el público le pidiese, que para eso había venido. ¿Se puede ser más encantadora? Mirad la foto, qué alegre está, verla disfrutar haciendo algo así es único. Es una mujer que no piensa en sí misma como alguien importante, que se sonroja cuando se le dice que es la mejor escritora en lengua española, que niega serlo con una modestia sincera. Muchos autores deberían aprender de ella a tener una actitud que hace precisamente de ella un mito.


José Manuel Fajardo, Juan Miguel Aguilera, Alfonso Mateo Sagasta y Ana Mª Matute

Tras la charla y las firmas, Ana Mª estuvo un rato en la zona VIP (básicamente la zona tras la carpa a la que iban escritores y prensa a descansar y tomar algo entre presentación y presentación). Allí pudo conocer a más escritores que habían acudido a la Semana Negra que le iba presentado José Manuel Fajardo, entre ellos, Juan Miguel Aguilera y Alfonso Mateo Sagasta, dos grandes autores cuyos libros os recomiendo leer.

Y fue aquí cuando recibí la última sorpresa del día: estábamos hablando y le preguntaban a Ana Mª qué quería cenar esa noche, ella contestó que fabada (sí, señores, ¡es una jabata!) y entonces se dirigió a mí y me dijo que me invitaba a cenar. Por supuesto, acepté encantada.

No tengo muchas fotos de esa noche, la que tengo me la ha enviado Sapo, su sobrina. En ella salimos  los cuatro que cenamos juntos (José Manuel, Ana Mª, Sapo y yo),  En cualquier caso, deciros que fue una noche mágica, llena de risas y buenos momentos.

Image

En mi mente, recuerdo a Ana Mª disfrutando como una niña pequeña con los pequeños placeres que le da la vida, una buena comida, una reunión con amigos. Ella es feliz y lo transmite a su alrededor. Y es que tiene el espíritu de una niña pequeña en el cuerpo de una señora mayor, es un hada, una creadora de sueños, esos sueños que nos regala en forma de libros y que nos acompañarán siempre.


Guillermo Roz y Ana Mª Matute

Al día siguiente, yo estaba en el restaurante del hotel hablando con Guillermo Roz, autor argentino que recomiendo leer, cuando bajaron Sapo y Ana Mª a comer y se sentaron en nuestra mesa. La misma emoción que sentí yo el día anterior, la sintió Guillermo en esta ocasión. Les hice esta foto para el recuerdo J

A la mesa se acercaron varios escritores para saludarla y despedirse de ella, entre ellos Cristina Fallarás (en la foto), y su amigo José Manuel Fajardo (en la otra foto).


Ana Mª Matute y Cristina Fallarás


Ana Mª Matute y José Manuel Fajardo.

Tras la comida llegó la despedida, más que emocionada y triste. Pero ella seguía bromeando hasta el último momento. Cogió mi mano y me dijo con una sonrisa pícara: “Adiós, Celia” y se rió, porque Celia es el nombre de su sobrina, a la que no había dejado de comparar conmigo. Me dijo que fuese a visitarla a Barcelona y, si está en mis posibilidades, lo haré.

Sentir esas manos frágiles en las mías, ese cariño con que me hablaba, escuchar su voz tan dulce y a la vez tan enérgica, son los últimos recuerdos que tengo de ella antes de que subiese al coche que la llevaría al aeropuerto. Son recuerdos mágicos, recuerdos que no se borrarán nunca de mi memoria. Nunca soñé que lo que había vivido el día anterior fuese posible, pero no fue un sueño, sino realidad. Ella, que me empujó a escribir sin saberlo cuando terminé de leer la última página de “Olvidado rey Gudú”, me había hecho pasar el mejor día de mi vida. Y esto, señores y señoras, solo es posible en la Semana Negra, nunca podré estar más agradecida a este festival que como me siento ahora mismo. Gracias, gracias, gracias.

Mi tesoro más preciado


Esto es la Semana Negra… ¡Y sigue!

Jueves 12 de julio

Hoy me gustaría comenzar mi crónica mostrando algunas fotos del recinto de la Semana Negra, para que veáis qué ambiente se respirar fuera de las dos carpas literarias. Como sabéis, el modelo de festival que tiene la Semana Negra es único, combinando feria, chiringuitos y carpas literarias. A algunos políticos y gente estrecha de miras les molesta este modo de celebrar la cultura, pero a mí me parece maravilloso. En un solo sitio hay actividades para todos los públicos, se puede ir en familia y pasarlo de lo lindo, desde luego, si podéis venir algún verano a Gijón, intentad que coincida con la Semana Negra porque es una experiencia única.

Como este año estuvo a punto de no celebrarse gracias a los políticos y sus ansias de eliminar todo evento cultural que invite a pensar (porque todos sabemos que con tanto recorte, lo que quieren es crear un país de asnos que no les rebuzne cuando las cosas se pongan difíciles. Sin cultura, sin estudios, el pueblo no sabrá su propia historia y no podrá luchar), se encontró in extremis la zona de Naval Gijón, un recinto abandonado que hubo que acondicionar a toda velocidad dada la proximidad de la fecha de celebración de la Semana Negra. Nada que ver con el maravilloso lugar en el que se celebró el año pasado y que gracias al rector de la universidad no se pudo usar este año. Otro que tal anda, si ese señor trabaja en una institución pública que sirve para educar, miedo me da pensar qué estará enseñando a sus alumnos. Quizá debería él asistir a las charlas y presentaciones que tienen lugar en la Semana Negra, a ver si aprende un poquito. Ay, no, que pensar es peligroso…

Bueno, en esa primera imagen, podemos ver el mural que el artista chileno “Mono” González realizó a la entrada del recinto, un regalo a la ciudad de Gijón que quedará ahí para siempre.

Hay quien dice que la Semana Negra no mola porque huele a fritanga. Pues sí, señores, huele a fritanga, a gofres, a un montón de comida rica que preparan en los chiringuitos situados por todo el recinto, que dan trabajo a un montón de gente y que se llenan todos los días.

En la Semana Negra no pueden faltar unos buenos mojitos, un montón de comida en los distintos puestos, que son de muy variados, como se puede ver en las fotos.

Pero no todo son chiringuitos de comida, como podéis ver, hay una zona de feria del libro, en la que las carpas de las librerías llenan toda una avenida de la Semana Negra y en las que podemos encontrar no solo los libros actuales que se presentan, sino también chollos a 1 y 2 euros que hacen que las maletas de los visitantes vayan unos kilitos más cargadas que cuando llegaron a Gijón.

Y no podemos olvidar las figuras que decoran el recinto, que cada año han dado la bienvenida a los visitantes.

No dispongo de muchas fotos de todas las presentaciones, ya que me quedé sin batería en la cámara y desgraciadamente soy tan despistada que no recordé dónde había puesto el cargador, así que no hay fotos de todas las presentaciones.

En esta primera charla, llamada “Cuéntame la transición”, los escritores Jojo Lucena, Javier Calvo, Andreu Martín y Juan Madrid, moderados por Ángel de la Calle, nos hablaron sobre lo que ocurrió realmente tras la muerte de Franco en España.

Cristina Fallarás y Carlos Zanón

En la siguiente presentación a la que acudí, Carlos Zanón, acompañado de Cristina Fallarás, nos presentaros su libro “No llames a casa”.

Cristina nos comenta que hay dos tipos de novela negra, el primero es en el que se plantea un enigma y se resuelve y el otro es el que retrata el alma que se quiere esconder de nosotros mismos, que no nos gusta porque al leer algo innoble pensamos “yo también lo haría”, todo lo que desencadena el dolor puede llegar a la muerte.

A Cristina le encantan las novelas de Zanón porque recuperan el retrato de un hombre. Sus obras le enseñan una parte de sí misma que no quiere ver, y en ese momento le transforman y eso es la literatura. Es un maestro porque uno lo lee y sus personajes cambian la manera en que le ves.

La última charla de la tarde a la que acudí fue “¡Qué bueno que viniste!” en la que los autores argentinos Carlos Salem, Raúl Argemí, Guillermo Roz y Marcelo Luján nos presentaron sus libros “Un jamón calibre 45”, “El ángel de Ringo Bonavena”, “Tendríamos que haber venido solos” y “Moravia” respectivamente.

Guillermo Roz, Raúl Argemí, Marcelo Luján y Carlos Salem.

Emilio Bueso, Elena Martínez, Elia Barceló e Ismael Martínez Biurrun

Y tras las presentaciones, fuimos a cenar y a tomar algo con los amigos, en este caso con los finalistas del premio Celsius Emilio Bueso e Ismael Martínez Biurrun entre otros.

¡Esto es la Semana Negra… ¡Y sigue!
Viernes 13 de julio

Aunque por la coincidencia de ser un viernes 13 podría pensarse que sería un día de mala suerte, para algunos autores resultó ser uno de los mejores días de su vida, ya que por la mañana, se anunciaron los ganadores de los premios que otorga cada año la Semana Negra

Representantes de cada jurado antes de comunicar los ganadores

Este año, los ganadores en las distintas categorías han sido:

Premio Hammet a la mejor novela negra en español: Cristina Fallarás por “Las niñas perdidas

Memorial Silverio Cañada a la mejor primera novela negra en español: Kike Ferrari por “Que de lejos parecen moscas”

Premio Celsius a la mejor novela de ciencia ficción en español: Emilio Bueso por “Diástole

Premio Rodolfo Walsh a la mejor obra de no ficción en español: Es aequo aSanjuana Martínez por “La frontera del narco” y a Guillermo Saccomano por “Un maestro”

Premio Espartaco a la mejor novela histórica en español: Ignacio Martínez de Pisónpor “El día de mañana

Premio del XXV Concurso internacional de relatos policiacos: 1º “Lucía” deLola Sanabria, 2º “La ley del narco” de Claudio Cerdán y 3º “Tensión superficial” deCarmen Redón

Carmen Redón, Emilio Bueso, Cristina Fallarás, Guillermo Saccomano y Claudio Cerdán

Algunos de los ganadores no pudieron estar presentes por encontrarse en otros países, como Kike Ferrari y Sanjuana Martínez.

Juanmi Aguilera y Emilio Bueso

Tras el anuncio de los premios llegó el momento de la celebración, y el flamante premio Celsius Emilio Bueso se tiró el rollo invitándonos a una ronda de vinito a los presentes.

Ismael Martínez Biurrun, Emilio Bueso, Claudio Cerdán y Rafa Marín

Alfonso Mateo Sagasta y el editor de Salto de Página Pablo Mazo

José Manuel Fajardo, lo siento el siguiente no recuerdo su nombre!, Juanmi Aguilera y Gabriela Salmón

Tras la comida celebratoria, que como siempre fue muy divertida, nos dirigimos al recinto de la Semana Negra para asistir a las charlas y presentaciones que tendrían lugar esa tarde.

Nuestra sorpresa fue grande cuando llegamos y el recinto estaba cerrado, ya que era la primera vez que ocurría eso. Hacía mucho viento y, por seguridad, no se permitió la entrada a nadie hasta que se certificase que no había ningún peligro para los asistentes, ya que entre atracciones y atrezzo, se consideró que lo mejor era la seguridad.

Las actividades se retrasaron casi una hora, pero enseguida se recuperó el ritmo normal de la tarde.

Claudio Cerdán recogiendo el premio Novelpol

Primeramente se realizó la presentación de los premios Novelpol y Cerveza-ficción. En el primero, el ganador fue Claudio Cerdán con su novela “El país de los ciegos”, y se le hizo entrega de un queso y vino, ya que, como muy bien dijo el presentador, es el único premio que da de comer y beber.

Pedro de Paz, Marcelo Luján y Javier Márquez Sánchez

Seguidamente se presentó el premio Cerveza-Ficción y el libro de relatos que toma el nombre del relato ganador “La petición” de Laura Muñoz Hermida.

Cristina Fallarás y Sebastián Rutés

Seguimos con la presentación de Cristina Fallarás y su libro “Últimos días en el puesto del Este”, que se inicia con la alegría de saber que Cristina es la primera mujer ganadora del premio Hammet en sus 25 ediciones.

Sebastián Rutés nos cuenta que es una novela maravillosa pero difícil de presentar porque es difícil transmitir al público los sentimientos que produce su lectura. Es una novela densa llena de emociones: horror, fascinación, tristeza por el personaje principal… Nos explica que Cristina tiene dos vertientes, puede ser muy realista (como la novela que ganó el premio Hammet) o alegórica como es el caso de a novela que se está presentando.

Cristina nos cuenta que la novela nace de la precariedad más absoluta, por pura necesidad. Quería contar que fuera está la bestia, los asimilados, los que han ganado, y desde dentro quedan los que no están con ellos, que saben que no les van a matar, porque lo que quieren los otros es que mueran solos. Es una alegoría de la realidad.

Cristina Macía, Bruno Nievas y Cristina Fallarás

Cambiamos de carpa para la siguiente presentación, en la que se habla de “Exilios del papel”, nos cuentan las distintas experiencias en publicación digital que tienen Bruno Nievas y Cristina Fallarás con “Sigueleyendo”.

En el caso de Bruno Nievas, su obra pasó de internet al papel. Piensa que el ebook no ha venido para destruir la literatura, sino para complementarla.

Respecto a Sigueleyendo, Cristina Fallarás opina que solo por la posibilidad de poder leer cualquier libro en ebook ya merece la pena. Nos recuerda que nuestra manera de informarnos es por internet. Explica que los precios de sus ebooks son precios bajos y que además no tienen DRM.

Un punto muy interesante es el recordarnos que lo digital permite nuevas maneras de creación, ya que ahora se puede añadir música a los textos, no hay restricciones en cuanto al número de páginas, etc.

Desde aquí os invitamos a que visitéis la página sigueleyendo.com

Ismael Martínez Biurrun, Elia Barceló y Emilio Bueso

La siguiente presentación a la que acudo es a la presentación cruzada de Ismael Martínez Biurrun que nos hablará de “El escondite de Grisha” y Emilio Bueso con “Diástole”, de la mano de Elia Barceló.

Elia nos cuenta que sus novelas dan mucho miedo porque los que dan verdadero miedo en ellas son los humanos. En el caso de Bueso encontramos canibalismo y en el de Ismael personas solas y raras sin amor, que reaccionan de forma terrorífica.


Gabriela Salmón y Juanmi Aguilera

Como es tradicional en la Semana Negra, tuvimos una noche de karaoke, que fue bastante accidentada ya que nos faltaban piezas de la playstation, pero todo se solucionó y lo pasamos realmente bien, tenemos verdaderos artistas entre nuestros escritores y las risas no faltaron esa noche. Tuvimos que parar cuando nos dijeron en el hotel que ya no eran horas, se ve que nuestros graznidos cantarines fueron demasiado para sus oídos…

Esto es la Semana Negra… ¡Y sigue!
Sabado 14 y domingo 15 de julio

Último fin de semana, días de despedidas y tristeza por el final de una Semana Negra más.


Peter Berling y PIT II

El sábado tuvieron lugar entre otras actividades un encuentro con el autor Peter Berling, que charló en una mezcla de idiomas con PIT II y pudimos saber un poco más sobre sus libros, entre los que se encuentra “Los hijos del grial” y su papel como actor en bastantes películas. Todo un personaje.

Tuvo también lugar el tradicional reparto del libro que cada año reparte la organización de la Semana Negra, este año llamado “25” y editado en colaboración con Coca-Cola. Se trata de un recopilatorio de todos los relatos ganadores de los concursos de relato de estos 25 años, junto con fotografías en las que se ve un poco de la historia del evento. Como cada año, el libro se distribuyó gratuitamente entre los asistentes.


Cristina Macía, Juan Miguel Aguilera, Rodolfo Martínez y Fernando Ángel Moreno.

La última presentación de la tarde a la que asistí fue la del libro “Prospectivas”, que edita Salto de Página. Se trata de una antología de los mejores autores de ciencia ficción actuales españoles, que no deberíais perderos ya que nuestra ciencia ficción no tiene nada que envidiarle a la extranjera. Los relatos están escogidos con mimo y es una lectura que entretendrá y que disfrutaréis sin dudarlo.

Llegó el domingo y también la hora de despedir a tantos buenos amigos que hice este año en la Semana Negra y a los antiguos con los que me reencontré. Nos dirigimos por última vez al recinto y esperamos que tuviese lugar la clausura oficial mientras nos hacíamos las últimas fotografías.

Rufo

Lo primero que se hizo fue la entrega de premios en las distintas categorías. Hice esta foto al Rufo que se entrega de premio porque este año era muy especial, creo que una imagen vale más que mil palabras…

En el discurso de clausura, todos quedamos más contentos al ver que el ayuntamiento en un principio parece dispuesto a que sí se haga la edición 26, así que aparentemente, es un escollo vencido.

Tras una última mirada a la emblemática noria de la Semana Negra, nos subimos al autobús con destilo a Aller, donde el ayuntamiento nos tenía preparada una espicha especial para despedirnos. Una maravilla de pueblo y muy hospitalarios, os lo recomiendo encarecidamente.

Recibimiento oficial ¡Espicha!

Por último, al encontrarnos en un pueblo minero, acudimos al pozo de San Jorge, en el que se encontraban encerrados unos mineros desde hace 49 días. Nos estuvieron explicando los recortes que habían realizado respecto a minería y lo que suponía para todas las familias que vivían del carbón.


Foto 2: Muñeco de Rajoy colgado de lo alto de una torre

PIT II solicitó hablar con los mineros por teléfono para darles ánimos, fue un momento muy emocionante cuando pudo explicarles que venía con él un grupo de casi cien escritores para darles ánimo y puso el teléfono al aire para que todos pudiésemos vitorearles y darles ánimo.

Y ahora ya sí, tras este emocionante día, llegó el momento de decir adiós. O, mejor dicho… ¡Hasta la Semana que viene!

Esto es la Semana Negra… ¡Y sigue!

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